Y los años pasan…
No imaginas con cuánto miedo te entregué a tu primer día de clases, esperando con ansia tu regreso. Por primera vez lejos de mamá.
Y tú me demostraste tu valentía, tu alegría, tu necesidad de ser independiente y de aprender cosas nuevas.
La escuela no fue fácil, las primeras enfermedades, los primeros pasos, las primeras peleas; una pandemia que nos llevó al trabajo virtual y ha recibir clases detrás de un cristal.
Pero tú lo superaste todo, luchaste contracorriente y mi orgullo más grande fue verte terminar uno a uno los ciclos correspondientes.
Una primera meta alcanzada, un primer peldaño en el resto de tu vida y yo aquí, como tu primera espectadora mirándote brillar, llena de orgullo por ti.

